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El guayacán es una especie nativa. Foto: Unimedios.

La floración amarilla o rosada de los guayacanes no pasa desapercibida. La belleza de estos árboles es admirada por transeúntes y es objeto de estrategias implementadas por la autoridad ambiental para materializar planes de ornamentación que tiene a la especie arbórea como protagonista. ¿Es apropiado fortalecer una especie en particular en la silvicultura urbana? Especialistas en el tema explican por qué es importante la diversificación e invitan a reflexionar desde la interacción con las demás especies animales y vegetales que habitan las urbes.

Además de mostrar la ubicación exacta de 69 parches verdes o microbosques urbanos, como los denomina el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), un tablero digital desarrollado por la autoridad ambiental permite conocer en qué lugares de Bello y de Medellín están los 16 130 guayacanes que se han plantado entre 2020 y 2023 como parte de sus proyectos Verde Siembra y Parches Verdes. De este último, según la entidad, hay 111 602 árboles sembrados y de ellos 11 574 son guayacanes, los cuales representan un 10%.

Guillermo Vásquez Velásquez, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Medellín y docente del profesor del Departamento de Ciencias Forestales, considera que, en sentido general, la plantación de esa cantidad de guayacanes puede constituir algo positivo a nivel paisajístico: “cuando estén grandes y florezcan, van a aportar a un paisaje muy bonito”.

Para Estela María Quintero Vallejo, profesora de los programas de Biología y Ecología de la Universidad CES, la predominancia de guayacanes abarca dos aristas: “valoro mucho el tema de las especies carismáticas, en tanto que sirven de alguna manera para que las personas sientan mucho más sobre su conexión con la naturaleza. Sin embargo, pienso que es riesgoso caer solamente en cumplir esa función de ser estéticos y producir confort para las personas porque, por ejemplo, el guayacán particularmente es una de esas especies que se dispersa por el viento y sus frutos no son necesariamente muy comestibles para muchas especies”. 

Complejizar el análisis

Acerca de su estrategia, el AMVA indicó en un comunicado que “la siembra de árboles es necesaria dentro de los ecosistemas urbanos, ya que beneficia a las ciudades en materia paisajística, logra la regulación térmica, propicia un adecuado control acústico y facilita la obtención de más oxígeno en los territorios”.

Específicamente sobre los guayacanes, el director del AMVA, Juan David Palacio Cardona, indica por medio del documento que, “son símbolo de vida y embellecimiento”, y que “se estima que 22 de estos árboles de cinco años pueden suplir la necesidad de oxígeno de una persona en un día y absorber hasta 20 kilogramos de CO2”.

“Todas las especies prestan servicios, independientemente de que sean nativas o introducidas. Las primeras obviamente prestan unos adicionales y están en función de la fauna. Cuando hablamos de la calidad del aire unas deben trabajar más que otras, teniendo en cuenta variables, por ejemplo, las cuales son barreras o que, en algunas especies, el material particular puede quedar asentado sobre sus hojas”, explica Germán Restrepo, director de Silvicultura y Paisajismo del Jardín Botánico de Medellín.

Quintero Vallejo da información de contexto, pues menciona que, los ecosistemas tropicales son caracterizados por ser diversos, y en esa medida no todas las especies cumplen las mismas funciones en los ecosistemas: “Y a pesar de que el urbano es bastante alterado y artificializado, se quisiera diversificar las especies”.

De acuerdo con Vásquez Velásquez, el beneficio será notable si los guayacanes se plantan en las áreas adecuadas, y es en este punto que plantea una segunda posición: entre más diversidad haya más se contribuye a la prestación de servicios ambientales entre los que se incluye la regulación hidrológica de cuencas hidrográficas de laderas donde estén ubicados, y la mitigación de la vulnerabilidad ambiental.

Acerca del último punto da un ejemplo: “una plaga o una enfermedad asociada a una única especie puede afectar la fauna y la entomofauna al ser más restringida en el conjunto forestal”. Por tal razón, expresa que lo más recomendable es combinar la plantación de entre 5 y 15 especies.

Acerca de las repercusiones de la predominancia de una especie, Quintero Vallejo comenta que, ya en la ciudad se está dando un problema con unas palmas, pues en Medellín históricamente se han sembrado bajo el concepto caribeño, tropical, caliente. Si estas se enferman, “nos quedamos sin un montón de árboles que además necesitarían de mucho tiempo para ser reemplazados, entonces se corren unos riesgos que valen la pena sopesar en el momento en que se tomen estas decisiones”.

Sobre un modelo ideal de silvicultura urbana afirma que no existe, puesto que las condiciones de las ciudades son únicas. Lo que se puede hacer, dice, es crear redes o, por ejemplo, establecer porcentajes para la plantación de las distintas especies. Sin embargo, añade que es un tema del cual aún no se sabe lo suficiente.

Si bien el guayacán atrae polinizadores y propicia cadenas tróficas, para Restrepo, la fauna también necesita de más características de otras especies arbóreas, por ejemplo, con copas diferentes que favorezcan la obtención de alimento y refugio para otros organismos y animales, pues no generan lo suficiente en etapa de floración, y porque se caracterizan por tener ramas abiertas. Además, dado que es una especie de gran crecimiento, si no se establece en un sitio adecuado, puede generar problemas en el futuro.

Llamativo

De acuerdo con el Catálogo Virtual de Flora del valle de Aburrá, el guayacán amarillo (Handroanthus chrysanthus) es una especie nativa y ornamental de América tropical que se distribuye desde México hasta Perú. La altura máxima es de 35 metros, 1 de diámetro en el tronco, y entre 7 y 14 metros de amplitud de la copa.

Adicionalmente, es caducifolio, lo que quiere decir que pierde las hojas, y la floración es estacional, es ese momento cuando resulta más atractivo principalmente para especies que se alimentan de néctar y durante ese periodo es utilizado como sitio de anidación por aves de la familia de los tiránidos (Tyrannidae), como lo explica la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare), que ha indicado que el guayacán es una especie declarada en veda regional mediante la Resolución 10194 del 2008. Ese es un recurso que usan las autoridades ambientales para controlar especies de las cuales hay poblaciones diezmadas por alguna situación.

Cuando estas y los frutos caen pueden afectar la movilidad de peatones, dado que generan una textura lisa, según el docente Vásquez Velásquez. En ese sentido la planificación es importante y así lo destaca Restrepo, quien manifiesta que la silvicultura urbana en Medellín, en términos generales, no fue planeada inicialmente.

Ese proceso es relativamente reciente y comenzó a darse con un plan maestro publicado en 2006 por el AMVA, en el cual se incluyeron datos como el número de individuos, de especies presentes en las zonas verdes de cada uno de los municipios y cuáles nodos debían permanecer conectados. En ese entonces, cuenta él, se identificaron 370 especies, pero varios individuos estaban rezagados y asociados exclusivamente a 15 especies que eran introducidas; en la ciudad predominaban urapanes, palma areca y falso laurel, entre otros.

En la percepción general, añade, a la flora se le asocia con belleza y principalmente con la de las flores. Para él, el término “embellecimiento” no debería ser utilizado exclusivamente para las plantas, pues también se puede encontrar en frutos, en hojas en diferentes tamaños y tonos de verde. En ese sentido, su invitación es a valorar la diversidad “más allá del sentido estético” y a que “la gente comprenda mejor los servicios que puede ofrecer”.

En conclusión, expone Restrepo, es precisamente sobre los servicios ecosistémicos que debe haber una reflexión más concienzuda y en favor de otras especies animales y vegetales, no exclusivamente desde la perspectiva de la percepción de la belleza paisajística por parte de los seres humanos: “tenemos a todo el mundo emocionado. Es un tema que se vuelve hasta fanatismo”.

Su sugerencia también es que las administraciones generen reflexiones y decisiones a largo plazo, no desde el inmediatismo, porque es posible que se acuda a los guayacanes “porque tal vez sean aceptados en la sociedad”, cuando también hay árboles con flores llamativas como los cámbulos. 

(FIN/KGG)

29 de mayo de 2023