Por Elizabeth Arboleda Guzmán
La llegada a Medellín de investigadores especialistas en riesgo de desastres pertenecientes a diferentes universidades del mundo aumenta día a día. Todos ellos traen ofrecimientos variados: sensores, formación, participación, software, contratación local… La lista es larga y la oferta cada vez más sofisticada y diferenciada. A los habitantes se les exige, a veces, compromiso con el proceso; así como a las universidades locales, en ocasiones, se les convoca a involucrarse, en otras no.
Esta situación no debería extrañarnos. Los países andinos son excelentes laboratorios vivos para la exploración de amenazas, vulnerabilidades y riesgos, realidades poco presentes en la cotidianidad de los países de altos ingresos, por lo menos después de las reivindicaciones de la década de 1960 y hasta la última, cuando la ocurrencia de emergencias y desastres en aumento en sus territorios es notoria, al tiempo que lo es la preocupación por el cambio climático en las comunidades académicas, algunos gobiernos y movimientos ciudadanos.
Países como Colombia y ciudades como Medellín son, desafortunadamente, propicias para aprender sobre riesgos, desastres y su gestión, más bien por la falta de esta. Aquí, el conocimiento académico como el comunitario en el campo del riesgo de desastres ha sido exponencial, toda vez que la desafortunada realidad local ha obligado a ello. De nuevo, desafortunadamente, no se puede decir lo mismo del saber gubernamental. Las características geológicas de nuestras ciudades en confluencia con las precarizaciones de las condiciones de ciertos grupos poblacionales, una visión del desarrollo totalmente a espaldas de la vida desde una concepción ecológica (interdependencias) y las generalizadas fallas de gobierno han convergido hasta configurar múltiples escenarios de riesgo que, no en pocas ocasiones, se concretan en emergencias y desastres.
Desde el año de 1992, cuando La Red, un colectivo de expertos latinoamericanos en el tema de desastres, publicó el libro hito mundial Los desastres no son naturales1 en el cual se compiló resultados, conclusiones y reflexiones producto de investigaciones situadas en los diferentes países de la región, América Latina tomó un lugar central en el escenario internacional en el campo, no solo porque presentaba una región propensa a los desastres sino, y sobre todo, porque el conjunto de capítulos reunidos en el libro, de tan sugerente título, dejaba en claro que los desastres no solo “no son naturales”, sino que son responsabilidad de alguien, de los administradores territoriales como garantes de “equilibrar la cancha” entre las tensiones, intereses y fuerzas globales y locales. La responsabilidad de los desastres no es de la naturaleza, no es de las personas, habitantes-ciudadanos, obligadas a ocupar zonas inseguras de las ciudades dadas las diferentes injusticias a las cuales se ven sometidas. La ocupación inadecuada es causada y causante del riesgo, tanto como los son las condiciones geológicas.
Esta tesis conocida como “la construcción social del riesgo”, desarrollada ampliamente por Virginia Acosta García2, cofundadora de La Red, aunque de poca acogida fuera del ámbito académico, es la base del enfoque de la Ley 1523 de 20123, conocida como la “Ley colombiana de gestión del riesgo de desastres”. Y si bien esta tesis puede ser interpretada como el mandato a que la sociedad participe en el diseño del proceso de gestión del riesgo, como efectivamente se ha hecho en y desde los sectores gubernamentales, busca de fondo posicionar la idea de que un desastres no “se da”, no es casual o es inesperado; por el contrario, es el resultado de procesos históricos acumulados hasta llegar a la confluencia que es el desastre, mismo que si bien puede ser detonado por prácticas individuales o grupales, su producción es colectiva y social, entendido esto último como características estructurales de injusticias modeladas bajo ideas de sistemas de producción, de renta y de generación de riqueza.
1. Maskrey, Andrew Comp. (1993). Los Desastres No Son Naturales. Editado y publicado por La Red. https://www.desenredando.org/public/libros/1993/ldnsn/LosDesastresNoSonNaturales-1.0.0.pdf
2. García Acosta, Virginia (2005). Desacatos 19. Ciudad de México sep./dic. 2005 https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1607-050X2005000300002
3. Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y se dictan otras disposiciones
(FIN)
19 de noviembre de 2025