Hace 10 años que la ONU definió el 11 de febrero como el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y de investigación. A pesar de barreras como los roles de género socialmente asignados, los estereotipos o la falta de referentes, las mujeres continúan ganando terreno en la academia, aunque siguen representando solo una de cada tres personas investigadoras en el mundo. Por eso, presentamos cinco perfiles de científicas de la UNAL Medellín que en cada una de sus épocas y disciplinas han construido y recorrido sus propios caminos.
Sonny Jiménez
1922 - 2014 | Primera Ingeniera Civil y de Minas del país y magíster en Planeación Física Urbana.

Graduada en 1946 como la primera ingeniera civil y de minas del país, ya en su trabajo de grado habló de la construcción de un teatro al aire libre en el Cerro Nutibara, exactamente en el mismo sitio donde 31 años después se ubicó el Teatro Carlos Vieco. Posteriormente ejerció cargos públicos donde lideró cambios en el ordenamiento urbano de la ciudad como su división en comunas. Entre 1968 y 1970 fue diputada y luego secretaria de Servicios Administrativos de la Alcaldía de Medellín. Durante toda su vida y trayectoría académica defendió la presencia y permanencia de la mujer en la academia.
Con apenas 19 años, Sonny desafió los cánones sociales del siglo XX en la ciudad ingresando junto a sus hermanas a un lugar que para entonces estaba destinado solo para los hombres: la universidad y, sobre todo, la universidad pública. Ya graduada, viajó a Estados Unidos donde se graduó como Master of Science in Civil Engineering (1948) y, 28 años más tarde, cuando sus cinco hijos ya estaban grandes, obtuvo un máster en Planeación Física Urbana.
Además de convertirse en referente para las mujeres de la época, Sonny fue una militante liberal comprometida con sus causas. Fue también una científica, investigadora, madre y esposa que consiguió empezar a trazar un camino en la academia, la ciencia y la ingeniería, que antes de ella parecía restringido para las mujeres colombianas.
Francoise Coupé
80 años | Filósofa y Socióloga con Maestría en Planeación Urbano Regional.

Nombrada como Profesora Emérita de la UNAL, en 2010, ha dedicado su vida académica a la investigación de la urbanización informal, la gestión de riesgos y desastres, las políticas habitacionales, el mejoramiento barrial y los inquilinatos. Es una de las fundadoras del IDEA (Instituto de Estudios Ambientales de Antioquia) y referente del pensamiento ambiental en el país. Fue docente de la Escuela del Hábitat y ha sido galardonada con el premio de extensión solidaria (1993 y 1998 ) y el premio a la Docencia excepcional (2001).
Cuando Francoise Coupé ingresó a la UNAL Medellín, en 1972, no había casi mujeres estudiando (y mucho menos docentes y administrativas). Sin embargo, en 1987, cuando Villatina se vino abajo, ella era una de las únicas académicas con un boceto levantado del barrio que permitió identificar y atender a muchas de las víctimas del desastre. Un hecho que se le quedó en el corazón y en el alma y que en una “universidad distinta”, donde el feminismo no se nombraba, se convirtió en una forma de abrir camino: era “hacerlo bien”, demostrar que sabíamos lo que hacíamos” y además, hacerlo diferente: “con una forma distinta de acercarse a la población, de generar confianza, de sentir lo que se investigaba y escuchar para comprender”.
Coupé se preguntó por la forma de habitar y construir esta ciudad desde lo que nombró “urbanizaciones pirata” y aunque ella no lo reconozca como luchas, gracias a mujeres como ella y sus logros, han quedado caminos recorridos para las generaciones actuales y futuras. Logros alcanzados por una forma de hacer ciencia que ella dice “sale del corazón” y una manera de ejercer la docencia que contagió de pasión y posibilidades a las siguientes generaciones de una universidad, donde la presencia de mujeres en espacios académicos, de investigación y toma de decisiones “se multiplicó” en los últimos años.
Elizabeth Arboleda Guzmán
47 años | Antropóloga, magíster en Hábitat y doctora en Geografía y Ordenamiento Territorial.

Es la directora de la Escuela del Hábitat en la UNAL Medellín y de su línea de investigación en estudios tecnosociales. Gracias a sus investigaciones e intereses en la construcción de ciudad, la gestión del riesgo y la transición y gobernanza energética, ha coordinado la formulación de planes de ciudad como el Plan Municipal de Desarrollo Cultural, Plan de Gestión del Riesgo de Desastres, Sistemas de Alertas Tempranas, Evaluación de vulnerabilidades y riesgo, Buenas Prácticas de Desarrollo Urbano Sostenible y otros planes de Gestión de Riesgos de Acueductos Veredales, Transición Energética y Configuración Territorial.
Desde su adolescencia, en Liborina, Elizabeth quiso comprender el mundo desde la antropología. Estando allí se cuestionaba que solo le mostraran el mundo “ancestral y exótico”. Sin embargo, gracias al Congreso Nacional de Antropología de 1997 conoció la antropología urbana, y aprendió a “pensar la ciudad desde otro punto de vista”. Entró a la academía cuando continuaba siendo predominantemente un “mundo masculino”, pero pudo conocer y aprender “intuitivamente, de mujeres brillantes” que ya estaban allí y se convirtieron en sus referentes y de las que aprendió y con quiénes pudo imponer “no solo una agenda femenina, sino una visión femenina”, marcada por el reconocimiento del otro y por “hacer de la escucha y la negociación una realidad”.
Después de ser testigo de tantas conquistas, Arboleda agradece el camino abierto y la posibilidad de seguir construyendo. Cree en el poder de los equipos interdisciplinarios, el papel de la academia para evidenciar injusticias y reconoce que “incomodar, también hace parte de la ciencia”. En sus proyectos valora la curiosidad como una cualidad predominante en las mujeres científicas. A la luz de hoy, quisiera que el reconocimiento de las mujeres en la ciencia, esté también en el “reconocimiento de las ciencias sociales como un lugar de producción de conocimiento”.
Karol Zapata Acosta
36 años | Ingeniera Biológica, magíster en alimentos y doctora en Biotecnología.

La ganadora del premio Para las Mujeres en la Ciencia (2024) de L’Oréal y la Unesco y parte del listado de los 100 nuevos líderes del país ha basado sus investigaciones en fusionar el desarrollo científico con el impacto social. Sus más de 40 publicaciones indexadas intentan entender el fundamento bioquímico detrás de los procesos que usa el sector hidrocarburos, la producción de nanocompuestos y la aplicación de la biotecnología. La pasante postdoctoral y docente de la facultad de Minas, tiene además una patente por el uso de carbones para la biorremediación del agua.
Siendo una niña de 7 años en Manrique, Karol entendió que su interés por las ciencias naturales y sus capacidades para la matemática podían convertirse en un aporte de tranquilidad para su madre cabeza de familia. En la Ingeniería Biológica, encontró reunidos sus intereses y cualidades académicas y conoció la investigación y el acceso a becas. Gracias a este contexto sus investigaciones tienen un enfoque social. ¨Por ejemplo, su investigación premiada por L’Oréal desarrolla una bebida con CBD a partir de cannabis, que reconoce su uso medicinal y plantea alternativas para comunidades vulnerables que viven de los cultivos ilícitos. Zapata cree que la ciencia no es un camino sencillo, pero las mujeres pueden abrirlo y ser referentes para que “más niñas se vean haciendo ciencia y viviendo de ella”.
Con un camino que logra visibilizar a las mujeres dentro de las ciencias STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), asociadas generalmente a los hombres, Karol admite que el reconocimiento de los logros de las mujeres en la academia también debe preocuparse por el discurso del empoderamiento femenino y “el todo se puede”, que termina sobrepasando a las mujeres que deciden ser, por ejemplo, científicas y madres al mismo tiempo o decidiendo no asumir ambos roles, porque siguen pareciendo caminos distintos.
Manuela Arango Restrepo
28 años | Politóloga, especialista en Pedagogía y Técnicas y Métodos de Investigación Social y magíster en Estudios Urbano Regionales

Esta docente de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la UNAL Medellín, se ha interesado desde su formación en ciencias políticas por los procesos de educación, investigación y proyección, vinculados a temas de movilización social, mujeres y juventudes y ha desarrollado investigaciones que establecen relaciones entre los roles de cuidado, las políticas públicas y la planificación urbana. Fue además miembro del Comité Organizador de Ciencia Política y del Comité Editorial de la Revista Ainkaa. Y hace parte del laboratorio de innovación académica de la universidad.
Descubriendo en su niñez “el estudio como refugio” y enfrentando en su juventud el dilema entre estudiar astronomía o politología, Manuela reconoce en las ciencias sociales la posibilidad de “aprender a través del diálogo y lo colectivo”. Su formación como investigadora se la debe al pregrado, pero también a los grupos de estudio, la búsqueda de la comunidad académica, su paso por la construcción y materialización de una revista de ciencia política hecha por estudiantes, y la participación en la cátedra estudiantil. Espacios donde encontró compañeras de trabajo, pero sobre todo amigas.
Su interés por abordar los roles de cuidado desde la visión académica le exigió explicar y justificar que la investigación y la visión de quién investiga no tienen porqué estar separadas. Ser una mujer, joven, a la que “ven como pequeña”, significó enfrentarse a una invalidación docente por querer contar una realidad que también la atraviesa y pararse, además, desde el feminismo y el marxismo, visiones que parecen demasiado para una academía que sigue “relegando la sensibilidad como marcador de las ciencia ‘hecha por mujeres’" y no la crítica.
10 de febrero de 2026