Se dice que las mujeres somos “buenas pagadoras” y que al mismo tiempo somos unas “iletradas económicas”. Eso no fue lo que sucedió el 19 febrero, durante el conversatorio “Nos quieren endeudadxs, nos queremos libres”, entre académicas para comprender las dinámicas contemporáneas del poder, la deuda y las resistencias colectivas.
Las investigadoras argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero, y la mexicana Raquel Gutiérrez conversaron con la profesora de la UNAL Medellín Ruth López Oseira del endeudamiento como estructura de poder y de las alternativas que emergen desde América Latina para defender la vida digna y los horizontes colectivos.
Al pensar la deuda, “deberíamos estar en condiciones de cuestionar de manera conjunta, pueblos y gobiernos, el esquema de endeudamiento. Está abierto el panorama mundial, creo que muchas veces las élites se radicalizan y nosotros tendríamos que también poder decir que no vamos a pagar la deuda (...) Creo que hay que hacer un esfuerzo de correr, de decir: “No pagamos, no vamos a pagar con nuestros bosques, no vamos a pagar con nuestros lagos, no”, dijo Luci Cavallero.
La conversación tuvo más de 50 asistentes. Una pregunta comenzó el intercambio de ideas: ¿Qué es la deuda y por qué es tan importante como para que estemos hablando de ella?
Mujeres, académicas e investigadores que en medio de un momento histórico atravesado por crisis económicas, violencias múltiples y transformaciones geopolíticas profundas, se preguntaron: ¿Cómo opera la deuda más allá de lo financiero?¿Qué relación existe entre neoliberalismo, endeudamiento y control sobre los cuerpos y los territorios? ¿Qué alternativas se construyen desde la economía popular, el feminismo y el cooperativismo?
Resistir, cuestionar y negar la deuda
Tanto las invitadas como las asistentes aprovecharon el espacio para reflexionar sobre la deuda no sólo como fenómeno económico, sino como estructura de poder que atraviesa la vida cotidiana y los horizontes de futuro. Pero también para nombrar alternativas que nacen desde la organización colectiva, la economía popular, el feminismo y el cooperativismo.
Cavallero, socióloga, se preguntó entonces: “¿Qué implica si decimos que la deuda es una estructura de saqueo, una manera de reintroducir la herida colonial en las economías de la reciprocidad, un instrumento de clase, el modo en que se queda la globalidad política de los procesos de liberación. Sí es todo eso la deuda y no es solamente un problema económico. Se habla de una tautología infinita que no depende de los cuerpos, de los procesos, que no se puede tocar, que no hay nada que se pueda hacer desde la organización política, entonces tratamos de pensar ¿Qué sería la desobediencia financiera? ¿Qué dimensiones implicaría desobedecer este régimen? Pero no solo desobedecer, sino como dice Raquel, crear otras cosas”.
En medio del evento, organizado por la Fundación Confiar con el apoyo de la UNAL Medellín, la Universidad de Antioquia y la Biblioteca Pública Piloto, las pensadoras aprovecharon entonces para recordar que la deuda puede ser clasista, machista, racista y parte de muchas otras formas de poder.
Una postura feminista frente a la deuda
Como en otros tantos asuntos, las mujeres se enfrentan a la economía y a la deuda desde un lugar desigual, y es necesario asumir posturas desde la academía frente a esto. Las investigadoras argentinas, entonces, hablan de la desobediencia de las deudas. Que nace después de haber deconstruido y cuestionado la idea moral de las voces pagadoras, ligada a los mandatos de género, de cuidado y responsabilidad, de la que, según ellas, es posible salir desde las iniciativas colectivas.
“Esta idea de la buena pagadora va muy conectada a lo que señalaba antes como la iletrada financiera. Van juntas. O sea, son buenas pagadoras, pero al mismo tiempo no saben. Y esa conjunción es otro de los núcleos de la explotación financiera. Vas a pagar, pero aún no sabes lo que estás haciendo, no sabes por qué estás pagando, no sabes cuánto estás pagando. Entonces, creo que esa es otra de las trampas en las cual la lucha por la desobediencia financiera tiene que ver con reclamar ese conocimiento y desobedecer esa figura culpógena y moral de la de la buena pagadora”, reflexionó Veronica Gago.
En el momento de cierre y después de cuestionar, pensar y recorrer la historia y el origen de la deuda como un asunto del poder, pero también las resistencias feministas y colectivas frente a estas, la profesora Raquel Gutiérrez, reflexionó “Yo creo que debemos tratar de ir cultivando una mirada feminista de estos asuntos y quitarle su carga esotérica. Porque vaya que el lenguaje de las finanzas es un lenguaje hermético a ratos, y cómo aterrizarlo en: ¿qué vamos a comer?”
Los perfiles
Verónica Gago (Argentina) es filósofa, politóloga e investigadora. Es profesora en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de San Martín y su obra ha sido clave para comprender el neoliberalismo como una racionalidad que atraviesa la vida cotidiana, el trabajo y las economías populares. Es autora de textos como La razón neoliberal y La potencia feminista, y referente del pensamiento feminista contemporáneo en América Latina.
Raquel Gutiérrez (México) es matemática, filósofa y socióloga mexicana. Es profesora e investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y su pensamiento se ha nutrido de las luchas comunitarias e indígenas en América Latina. Propone una reflexión profunda sobre lo común, la defensa de la vida y lo que denomina una “política en femenino” como horizonte de transformación social.
Luci Cavallero (Argentina) es socióloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Su trabajo analiza la deuda como un dispositivo central de control social que condiciona cuerpos, decisiones y futuros. Es coautora de Una lectura feminista de la deuda y una de las voces más relevantes del debate contemporáneo sobre economía y feminismo.
24 de febrero de 2026