
Un conversatorio entre la escritora Sara Jaramillo Klinkert y el empresario Gonzalo Pérez, moderado por Santiago Londoño, sobre lecturas, recuerdos, y los caminos que marcaron sus trayectorias sirvió de excusa para la clausura de la cuarta cohorte de la Tejeduría Territorial, un proceso que, desde agosto de 2025, reunió liderazgos de Bello, Envigado y el corregimiento de San Cristóbal con el propósito de conversar e imaginar en conjunto cómo cambiar sus territorios.
“La Tejeduría es una plataforma de construcción de confianza. Reunimos cuatro sectores: el académico, el de las organizaciones sociales, el empresarial y los liderazgos territoriales y cuando uno junta gente distinta y les permite conversar con tranquilidad pasan cosas maravillosas. Es un ejercicio de planeación y de acción colectiva”, explicó Santiago Londoño, coordinador de la Tejeduría.
Ese ejercicio de construcción conjunta, del que participó la UNAL Medellín como la única universidad pública de la región (también estuvieron Eafit y UPB), se concretó en que en los últimos meses tres grupos de 20 personas estuvieran pensando los problemas de cada uno de los territorios y en cómo transformar realidades por medio de proyectos.
El arte de conversar e imaginar
Mar Rodríguez Saldarriaga tiene 23 años y, según dice, está aprendiendo a ser lideresa social en su municipio, Envigado: “Yo soy soy activista y pude comprender lo necesaria y compleja que es la conversación. Hay un arte en hacer conversar a personas de distintos sectores y aquí entendí, por ejemplo, que hay un objetivo clave en la metodología de la Tejeduría y es que a partir de la conversación somos vulnerables y desde ahí también se puede construir. Desde lo micro territorial se permite sembrar también y construir otras sociedades”.
Juan David Escudero fue uno de los participantes del nodo Bello. Es negociador internacional, trabaja en una multinacional y también es profesor universitario en UPB. “Me dieron la oportunidad de cambiar paradigmas y mi mentalidad, de conocer personas que nunca en la vida hubiera conocido y acá celebramos la improbabilidad. Estoy acostumbrado a hablar, pero no estaba tan acostumbrado a escuchar a los demás y mucho menos cuando eran opiniones diferentes a la mía. Creo que fue algo de lo que más aprendí y de lo que más agradezco”.
Para Escudero, además, el grupo de Bello alcanzó hitos como lograr que la comunidad de Navarra tuviera, por fin, dos estaciones del programa EnCicla. “El proyecto es hermoso porque nos dimos cuenta de la importancia de construir esas redes y a veces tal vez lo que necesitan algunas personas que son líderes es ser escuchadas por una persona clave en el gremio empresarial o el académico para transformar mejor sus territorios”.
La UNAL como actor relevante
En esta cuarta cohorte, que se desarrolló entre agosto de 2025 y finales de marzo, la UNAL Medellín acompañó, desde la Red Cultural, con el proceso que se adelantó en el corregimiento de San Cristóbal, en el Occidente de Medellín. También a través del campus El Volador que acogió algunos de los espacios de encuentro.
“Todas las universidades, pero especialmente las públicas, tienen una gran responsabilidad de compartir conocimiento, de apropiar el conocimiento que hay en los territorios y de conectarlo además con la academia y de solucionar problemas. La Universidad es un espacio inigualable para pensar los problemas de una sociedad, de un territorio y para intentar solucionarlos y esta fue una oportunidad más de conectarse, de construir confianza y de conversar”, explicó Londoño.
7 de abril de 2026