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El Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional adapta una innovación pedagógica a la riqueza cultural y biológica de Coquí, Joví y Panguí, en el Pacífico chocoano.

El Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), de la Sede Medellín, llevará la experiencia Escuela Insecto a comunidades del golfo de Tribugá, en el municipio de Nuquí, Chocó. La iniciativa busca acompañar y fortalecer los procesos pedagógicos de niños y niñas del territorio y fortalecer su vínculo con la biodiversidad que los rodea.

La propuesta nació del interés de la presidenta del Consejo Comunitario Local de Coquí, quien identificó necesidades educativas concretas en su comunidad. El corregimiento de Coquí, Nuquí, cuenta únicamente con educación primaria, por lo que, al llegar al bachillerato, los niños y niñas deben desplazarse a otras comunidades, a la cabecera municipal o incluso a otros municipios para terminar su educación formal. Esta realidad la comparten comunidades de corregimientos cercanos como Joví y Panguí.

“Es una comunidad que solo tiene primaria, y hay un interés por generar espacios de aprendizaje que completen la educación formal que reciben los niños y niñas de Coquí, que fortalezcan su vínculo con el territorio y su identidad cultural, y que promuevan la conservación de los ecosistemas de los que dependen los medios de vida de la comunidad”, explicó Diana Patricia Mejía Durango, investigadora del IDEA.

Una innovación que parte de los saberes locales 

La Escuela Insecto, liderada por la profesora Sandra Uribe de Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, es una innovación pedagógica que existe hace varios años como un proyecto del Insectario de la misma universidad y que ahora se adapta a las particularidades del golfo de Tribugá. La apuesta es reconocer la identidad cultural, los saberes locales y las formas propias de aprender de estas comunidades.

“La diferencia está en el reconocimiento de las particularidades únicas de corregimientos como Coquí, Joví y Panguí: que existen saberes locales y una identidad cultural diferente. La intención es generar un aprendizaje desde la co-creación, activando las memorias colectivas y reconociendo las percepciones que los niños y niñas tienen de su riqueza natural”, señaló Diana Mejía Durango.

Por eso la adaptación da un peso especial a lo creativo, a la oralidad y a aprender desde lo que la propia comunidad tiene. El IDEA reconoce que, aunque el territorio posee una gran riqueza biológica, muchos niños y niñas tienen pocas oportunidades de acceder a experiencias educativas que les permitan conocer, valorar y proteger su propia biodiversidad.

En palabras de la investigadora, la apuesta es responder a esa necesidad fortaleciendo los procesos de educación ambiental y la apropiación del conocimiento sobre la biodiversidad, en particular sobre los insectos, desde un enfoque técnico-científico que dialoga con esos saberes locales. “Para atender ciertas deficiencias en materia educativa pensamos que la Escuela Insecto es una excelente alternativa para conectarnos con el territorio a través de la biodiversidad y acompañar los procesos pedagógicos de los niños”, puntualiza Clara Inés Villegas Palacio, directora del IDEA.

Por su parte Paola García Palacio, presidenta del Consejo Comunitario Local de Coquí (Nuquí), dice que desde la comunidad se encuentran “Muy felices con la llegada de la Escuela Insecto. Estamos en un lugar biodiverso y, como tenemos una falencia en el tema educativo, para nosotros es muy importante que los niños conozcan todo lo que hay en nuestro territorio, puedan explorarlo y, con base en eso, se fortalezcan en áreas como las matemáticas y conozcan más de su territorio”.

Cómo se vivirá la experiencia

La Escuela Insecto recorrerá cada comunidad como si se tratara de una pequeña salida de campo. Cada jornada durará un día por comunidad y comenzará con la presentación de quienes visitan el territorio y un diálogo de saberes con los niños y niñas, para conocer las percepciones que tienen sobre los insectos y fortalecer ese imaginario.

A partir de allí, la experiencia se organizará por estaciones, de manera similar a la implementada en la visita escolar en Medellín, para que los participantes se sumerjan en conocimientos de biología, comportamiento social y otras áreas a través de los insectos. Entre las actividades previstas están:

  1. La actividad de la mantis: en la que los niños y niñas arman una mantis y reconocen las partes del insecto.
  2. Un recorrido observacional: una salida en la que aplican lo aprendido sobre los insectos de su propio entorno y adquieren habilidades técnico-científicas.
  3. Actividades manuales: de dibujo y construcción de historias, cuentos y cantos que toman a los insectos como punto de partida.

Una apuesta por el territorio

Con esta experiencia, los insectos se convierten en un eje narrativo y didáctico para despertar la curiosidad científica, fomentar el cuidado de la naturaleza y reconocer el conocimiento local como un elemento fundamental del aprendizaje. La visita al golfo de Tribugá entre el 20 y el 22 de julio de 2026 hace parte de la línea de implementación piloto de innovaciones pedagógicas en territorio que el IDEA adelanta en el marco del Banco de Proyectos de la Universidad Nacional (BPUN), con la que la Universidad busca articularse con las comunidades a través de la docencia, la investigación y la extensión. De esta manera, el IDEA fortalece su interés por conectarse con los territorios y ofrecer un aprendizaje inclusivo y novedoso más allá de la universidad.

7 de julio de 2026