Dice la RAE que un arriero es una persona que trajina con bestias de carga. Pero también es el nombre de un Willy 's rojo, del tamaño de una caja de zapatos, y que en vez de gasolina funciona con reacciones químicas.
Sus creadores son los doce integrantes del equipo del Chem E Car de la UNAL Medellín. Ellos y su Arriero estuvieron compitiendo en Honduras del 24 al 27 de junio pasado, en el congreso Procesa 2026 y en el que se llevaron el tercer lugar de todo latinoamérica.
Procesa es una competencia regional organizada por el AIChE (American Institute of Chemical Engineers) donde estudiantes universitarios diseñan y construyen un vehículo a pequeña escala que debe ser impulsado y detenido exclusivamente por reacciones químicas y recorrer una distancia de entre 15 y 30 metros.
Bajo la capitanía de Andrés Cruz, estudiante de último semestre de ingeniería química, los integrantes de la Sede Medellín lograron que el Arriero se colara en el podio.

Pie de foto: El grupo de Chem E Car de la UNAL Medellín se dividía en tres equipos: arranque, frenado y diseño. Foto cortesía Chem E Car.
La fórmula química
El bronce no fue fácil. Ya en Honduras, media hora antes de la competencia, a los participantes les informaron la distancia que deberían recorrer en esta ocasión. Con las reacciones químicas de arranque y frenado definidas, lo que siguió fue calcular las cantidades para que el Arriero, en dos minutos, logrará alcanzar una buena velocidad y se detuviera antes de cruzar la línea de meta marcada a 18 metros de la salida.
Sara Cabrera, del equipo de arranque, intenta traducir a un lenguaje sencillo la hazaña química que hizo que un modelo como el Arriero sacudiera las riendas, arrancara y se impulsara. En este tipo de competencias el movimiento puede ser causado por propulsión de gas o por baterías diseñadas por los participantes. En el caso del equipo de la UNAL Medellín, al Willy’s le pusieron las ‘pilas’.
“Diseñamos celdas de baterías de una aleación de magnesio y cobre. El carrito tiene una cajita, ahí metíamos las placas y por medio de cables conectamos por lo positivo y negativo al carro y eso hacía que el carro avanzara. También una electrolito de sulfato de cobre con agua y ácido acético”, explica la estudiante de ingeniería química.
Con el Arriero cabalgando hacía la meta era momento del equipo de frenado. Juan Pablo, integrante de este, explica para qué sirve el embudo que reemplaza la parte de atrás del Willy 's. “Para frenar preparamos una solución de ácido ascórbico y una de almidón. Lo que es el almidón lo mezclamos con agua oxigenada y con agua destilada para mantener las concentraciones constantes de cada sustancia. El ácido sulfúrico lo mezclamos con pintura de yodo. Y esa mezcla va en el embudo”. Una vez vertida la mezcla, la reacción, conocida como reloj de yodo, hará que el liquido transparente pase a negro, el indicador final para asegurarse de que el vehiculo se detendrá.
Suena fácil pero se necesita precisión y las dificultades en la competencia no faltan. Así lo contó Andrés, que recordó lo vivido en este último tramo. “lo duro es como saber predecir, porque tú trabajas aquí en Colombia bajo ciertas condiciones, pero en Honduras tuvimos demasiados percances y eso nos limita. Tu lo haces bien acá, pero allá ¿cómo te saldrá?”.
Aún así, pese a las dificultades, lograron que el Arriero acelerara y frenara en una distancia cercana a los 18 metros (les faltaron 3,5 metros), mientras la mitad de sus contrincantes, debido a las condiciones de Tegucigalpa, no lograron arrancar su vehículo. Lo que les dio la medalla de bronce y la posibilidad de solicitar un cupo para la competencia global en Minneapolis, Estados Unidos, que ocurrirá en noviembre próximo.
Un logro que agradecen a “las y los profesores que nos apoyaron: Carlos Sánchez, Leo que es el que cuida el laboratorio, a la profesora Ángela y al profesor Molina, que nos ayudaron en todo este proceso y nos dieron luz y espacios para poder desarrollar el proyecto.Y a la U en general que también se sumó mucho a este proyecto”.
La carretera previa
Antes del viaje a Honduras los once estudiantes de ingeniería química y uno de ingeniería de control, desde noviembre pasado, pasaron sus días diseñando, experimentando, haciendo pruebas y buscando la optimización del vehículo. Así lo cuentan sus integrantes de diseño:
Diego Escobar, conoció al equipo de Chem E Car por redes sociales y por el evento Procesa que se llevó a cabo en la Facultad de Minas, el año pasado. “Yo soy el único de una carrera distinta y eso también fue un reto pero tenía esa motivación de intercambiar conocimientos relacionados con la electroquímica y aportar de mi saber al proyecto”, dice el estudiante de octavo semestre de ingeniería de control.
Que el arriero fuera un Willy 's fue una decisión colectiva. Un icono automotriz que representa al país, como sus creadores que vienen de Nariño, Antioquia, Boyacá, Huila y Meta.
La placa del yipao químico es COL604 un indicativo de la nación que lo vio nacer y de la ciudad en que fue creado. Y su carrocería plástica fue impresa en el laboratorio STEAM de la Facultad de Minas, al que todo el equipo agradece la paciencia y disposición durante las largas jornadas de ensayo y error.
El pequeño carro rojo, creado en la Sede Medellín, demuestra que en estos desafíos internacionales se le exige a los futuros ingenieros químicos aplicar conceptos de cinética química, electroquímica y termodinámica. Simón, lo explica bien. Para él, participar en estas contiendas es una oportunidad para “fortalecer nuestro trabajo en equipo como ingenieros, las habilidades blandas y obtener conocimientos en electrónica y el diseño de piezas”.
Orgullo UNAL Medellín
“Decir que vas a participar en una competencia internacional y representar a Colombia es muy chévere. Siento que nuestra participación es amor a la ingeniería y querer aplicar un poquito más de la química y herramientas que te da la misma carrera”, recuerda Andrés Cruz, el capitán.
Mientras la alegría del podio y el sinsabor reflexivo del tercer lugar siguen vigentes, los doce integrantes del Chem E Car agradecen su participación en la competencia regional y se preparan para continuar con el legado de un equipo que el año pasado pudo quedar en el cuarto lugar a nivel mundial con Floresta, una “chiva” de aceleración y frenado químico.
Con la competencia finalizada no queda más que avanzar hacía el futuro. Andrés eleva una última consigna y comparte un nuevo objetivo: “Ya sabemos bien que de los errores se aprende. Ya sabemos qué nos faltó y cómo poder reestructurar todo para poder lograr un mejor puesto. La idea es que no solo ingenieros químicos y un ingeniero de control logren esto, sino poder tener un semillero, abrirlo un poquito más al público (...) y les nazca la semilla de curiosidad y puedan participar”.
Con alegría y nostalgia se despiden de la competencia de este año y de alumnos integrantes del equipo Chem E Car que están por terminar sus carrera, pero la despedida no es definitiva porque: “arrieros somos y en el camino, o en la ingeniería química, nos encontramos”.
El equipo
- Andrés Sebastian Cruz Delgado (Pasto, Nariño)
- Simón Pedro Yarce Giraldo (Medellín, Antioquia)
- Sara Manuela Cabrera Berrío (Medellín, Antioquia)
- Laura Juliana López González (Pesca, Boyacá)
- Juan Pablo Pérez De Bedout (Itagüí, Antioquia)
- Miguel Angel Diaz Luengas (La Plata, Huila)
- David Alejandro Villegas castaño (Medellín, Antioquia)
- Diego Andrés Escobar Aucu (Mallama, Nariño)
- Ximena Hurtado Escobar (Villavicencio, Meta)
- Fredy Andres Hernández Diaz (Cáceres, Antioquia)
- Sebastian Cuartas Estrada (Medellín, Antioquía)
- Edgar Augusto Contreras Agudelo (Medellín, Antioquia)
7 de julio de 2026